Guía para fundar una ciudad romana
Primero, elegir el sitio.
Está claro
que el primer paso para fundar una ciudad es encontrar el lugar ideal. para
ello, necesitáis tener en cuenta una serie de factores
1.- Que haya un río en la zona.
2.- Que sea un lugar estratégico.
3.- Que las tierras de alrededor sean fértiles.
4.- Que haya abundante madera.
5.- Que sea fácilmente defendible.
6.- Que esté bien comunicado, y si no, ya construiréis vosotros los caminos.
Y por último,
7.- Que el territorio os pertenezca.
Para lograr esto último, necesitaréis un buen ejército liderado por un
general capaz, pero eso lo damos por sentado.
Segundo, la ceremonia
Los romanos heredaron y adaptaron de sus vecinos etruscos una serie de
rituales previos a la fundación de una ciudad, una cuestión tanto práctica como
supersticiosa. Debéis llevar un augur, una especie de sacerdote con poderes de
adivinación y predicción, que se encargará de averiguar si el terreno elegido
es el adecuado para la colonia.
Primero, el augur llevará a cabo la contemplatio, un rito de
observación del cielo para ver si hay alguna señal divina. Si todo parece
correcto, el augur disectará un águila, o cualquier otro ave disponible,
incluso un pollo; examinará sus entrañas y dependiendo del estado de estas
decidirá si el agua y el aire de la zona es saludable.
Si los auspicios eran positivos, el augur tomaba la decisión de construir la
ciudad romana. La ceremonia lleva el nombre de Inauguratio, en honor del
augur.
Tercero, la delimitación del espacio.
Necesitáis
dos reses, un toro y una vaca, blancos y que nunca antes hayan llevado el yugo,
de preferencia, que para eso los romanos eran muy prácticos. Engancháis
animales a un arado de bronce, el toro, símbolo de la masculinidad, la guerra y
la fertilidad, iba por fuera; la vaca, evocadora del cuidado del hogar, por
dentro.
El fundador
trazará con la yunta un surco (sulcus primigenius)marcando el perímetro
de la ciudad, de preferencia cuadrado, sobre el cual construréis las murallas
de la ciudad. En donde se situarán las puertas, se levanta el arado para que no
haga surco. En latín levantar se dice portare, de ahí el término
“puerta”.
El surco es
sagrado y nadie debe pasar por encima de él, y si lo hace, será castigado con
la muerte. Debéis guiar la yunta de manera oblicua, para intentar que toda la
tierra que salga caiga del lado interior de lo que será la ciudad. Si algo cae
fuera, trabajadores elegidos para ello la meterán. La zona exterior inmediata a
la muralla se llama pomerium, y está reservada a los dioses. Nadie puede
vivir ahí ni cultivar la tierra, y la entrada con armas está prohibida.
Continúa el ritual
En el centro
de lo que será la ciudad, deberéis cavar una fosa circular, el mundus,
en la que depositaréis los restos del águila, algunas ofrendas y una caja con
tierra de vuestro lugar de origen, para significar que lleváis a vuestros
dioses a la nueva morada.
Se tapa el
foso y se coloca sobre él una piedra cuadrada, si sois legionarios veteranos,
pondréis vuestros estandartes alrededor de la piedra, que servirá de altar y
sobre la cual encenderéis un fuego, el focus. En ese momento bautizaréis
a la ciudad. Os queda un último ritual, el consecratio, que consiste en
un sacrificio para dedicar la ciudad a los dioses Júpiter, Juno y Minerva.
Planificación y construcción de una ciudad romana
Ya tenéis
las bases de la ciudad romana, ahora debéis planificarla. Si no sabéis utilizar
la groma, llevaréis a un agrimensor que se encargará de delinear las dos calles
principales, la decumanus maximus, de este a oeste, y la cardo
maximus, de norte a sur. Los cuadrantes reciben el nombre de dextra,
siniestra, postica y antica. A este tipo de planta
cuadriculada se le llama hipodámica, en honor a Hipodamo de Mileto, considerado
como uno de los padres del urbanismo.
En la
intersección de las dos calles principales construiréis el foro, donde estarán
los edificios de índole público y religioso. El resto será dividido en parcelas
que repartiréis entre los colonos. Debo aclarar que todos estos pasos aplican a
la fundación de una ciudad ex novo, esto es, desde cero. Cuando los
romanos se veían forzados a construir sobre un oppidum existente,
simplemente lo adaptaban lo mejor posible a su estilo.
Para finalizar, y si queréis que vuestra ciudad romana sea verdaderamente
romana, tendréis que construir los elementos necesarios para la vida diaria,
acueductos, fuentes públicas, puentes, templos, termas, baños y mercados; para
el ocio, un circo y un anfiteatro, y para las cuestiones oficiales, foro y
basílica. Del resto se encargará la población, villas para los ricos, insulae para las clases medias y bajas, casae
para los esclavos, tabernae y el horreum para guardar el grano.
Como ornamentos, levantaréis obeliscos, o los importáis de Egipto, y arcos del
triunfo.
Y voila! Ya tenéis vuestra ciudad romana, ahora sólo hace falta
brindar con un buen mulsum y si os sentís muy generosos, podéis organizar
juegos con gladiadores y una buena bacanal. Salve novis civibus!
https://www.cienciahistorica.com/2015/10/25/guia-para-fundar-una-ciudad-romana/
Jesús G.Barcala
Las insulae eran bloques de
viviendas —normalmente en régimen de alquiler— de varios pisos en la Antigua
Roma. Eran utilizadas por los ciudadanos que no podían permitirse tener
viviendas particulares (domus). En la parte inferior se instalaban tiendas y talleres
(tabernae).
En la Antigua Roma, la palabra «taberna» tenía varias acepciones. Originalmente, designaba una choza o cabaña que posteriormente se dedicaría a depósito y que pasarían a ser genéricamente tiendas. Estas tabernae se situaban generalmente en los bajos de las insulae, abiertas a las vías principales de las ciudades
Bacanal romana Origen de la
palabra: (del latín bacchanális.)
· adj. Perteneciente al dios Baco. Se
aplica a las fiestas que se celebraban en honor de este dios. Ú.m.c.s.f. y en
pl.
♦ Usada en plural.
· f. fig. Orgía con mucho desorden.
Fuente: https://www.definiciones-de.com/Definicion/de/bacanal.php#definicion_snip
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http://italicaromana.blogspot.com/2009/03/tabernae-romanas.html
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